Funciones del Tribunal Constitucional

Las funciones esenciales del Tribunal Constitucional son las de resguardar la observancia del principio de supremacía constitucional y de tutelar los derechos y garantías que nuestra Carta Fundamental asegura a todas las personas. Dicho Alto Tribunal ha descuidado tales funciones al avalar la vigencia del antiguo Código de Procedimiento Penal; cuyas normas establecen un sistema procesal penal inquisitorial que vulnera la garantía constitucional del debido proceso y que le veda a los imputados el derecho a una adecuada defensa, a un juicio justo y a ser juzgados por un tribunal imparcial. Por lo anterior y porque vulnera tratados internacionales ratificados por Chile que se encuentran vigentes —los que deben ser respetados y promovidos por todos los órganos del Estado, según lo dispone el artículo 5º de nuestra Carta Fundamental— dicho código fue reemplazado por el nuevo Código Procesal Penal, el que entró en vigor en todo el territorio nacional el 16 de junio de 2005; fecha en la que el antiguo código quedó derogado tácitamente.

Fundamenta el precitado aserto el hecho de que el Tribunal Constitucional ha rechazado los requerimientos de inaplicabilidad por inconstitucionalidad de diversos artículos del Código de Procedimiento Penal, de la disposición constitucional octava “transitoria” y del artículo 483 del Código Procesal Penal; normas que no solo vulneran el derecho humano a un debido proceso, sino que atentan gravísimamente contra el principio de igualdad ante la ley al permitir la coexistencia de dos sistemas procesales penales diferentes —y el sometimiento de los ciudadanos a dos clases distintas de justicia—, lo que solo se justificaba durante el tiempo que tomó la entrada en vigencia gradual o progresiva del nuevo sistema procesal penal, entre los años 2000 y 2005.

Una respuesta

  • Muchas gracias Adolfo,tus artículos con un lenguaje claro y preciso son una gran enseñanza para quienes somos neófitos en la materia y buscamos respuestas ante las injusticias que sufren nuestros prisioneros políticos militares.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *