Tribunal Constitucional

Nos informa El Mercurio (cuerpo D, 27 de Enero en curso) que un grupo transversal  de destacados expertos constitucionalistas se ha organizado con el  fin de discutir, e idealmente consensuar, las reformas que seria   necesario introducir al Tribunal Constitucional, para  perfeccionar su funcionamiento.

El tema es trascendente porque este órgano fundamental de nuestra  institucionalidad, al asegurar la vigencia y el respeto al principio de supremacía constitucional, garantiza igualmente la subsistencia del estado de derecho y de la democracia, valores ambos tan estrechamente vinculados con el pleno  respeto y la permanente sujeción al orden constitucional de la nación.

 

Sobre el particular, puedo señalar que en mi extensa trayectoria como profesor de Derecho  Constitucional, me ha correspondido  examinar y evaluar  la sólida e interesante  jurisprudencia que emana de  numerosas y sólidas sentencias dictadas por el Tribunal por lo que,  con objetividad puedo  asegurar que este órgano en realidad no necesita de cambios substanciales en sus competencias, por lo demás reforzadas en la  reforma constitucional del 2005, puesto que  su funcionamiento ha garantizado desde su instalación, que el  legislador principalmente, se abstenga de aprobar normas legales que atropellan o desconocen garantías y principios que son  básicos y rectores en nuestro  régimen institucional.

 

En conclusión,  sin embargo, es necesario tener claro que el sistema establecido para la generación de los  miembros del Tribunal, basado preferentemente en la participación de órganos  políticos, favorece  la intromisión de la  política partidista e ideológica en la selección de los  ministros del Tribunal, lo que ciertamente puede  llegar a generar  una razonable desconfianza sobre la capacidad de este órgano jurisdiccional de fallar sólo en derecho,  alejado de presiones surgidas en ámbitos políticos o partidistas. Por ello, considero que  una eventual  reforma  substituyendo el  modo de nombramiento de los ministros, para garantizar que a éstos se los libere de cualquier tipo de presión que los perturbe en el ejercicio de sus responsabilidades estrictamente jurídicas, sí puede convertirse en un positivo perfeccionamiento en las funciones del Tribunal.

 

Gustavo Cuevas Farren

Profesor Derecho Constitucional

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