Regresión democrática

El profesor de derecho Javier Couso en un artículo de opinión publicado en El Mercurio del día 19 de abril, sumándose a quienes, principalmente desde el ámbito político partidista, presionan hoy para reducir drásticamente el rol contralor de la supremacía de la Carta Fundamental que cumple el Tribunal Constitucional, afirma, avalando su posición crítica que, en definitiva, cuando este órgano jurisdiccional invalida una ley por considerarla contraria al ordenamiento constitucional, “necesariamente implica que un puñado de personas contraríen la decisión de los representantes del pueblo”, afirmación esta que implica olvidar o desconocer en su sustancia el carácter que debe tener toda democracia sana y moderna, cuya finalidad esencial, que por lo demás la legitima, es asegurar permanentemente la plena vigencia de los derechos y libertades básicas que el texto constitucional garantiza a todas las personas, garantía que se quiebra e incumple cada vez que el Legislador, por error o precipitación, aprueba normas que las atropellan o desconocen. Con mayor razón, entonces, “los representantes del pueblo” y justamente por su carácter de tales “representantes”, tienen el deber ineludible de no traspasar el verdadero muro protector que ha construido el régimen constitucional para asegurar a los gobernados la intangibilidad y segura vigencia de sus derechos fundamentales.

 

Por ello es que la pretensión de debilitar o mutilar al Tribunal Constitucional en cuanto a sus atribuciones principales, debe ser considerada como una muy inquietante regresión democrática.

 

Gustavo Cuevas Farren

Abogado. Profesor de Derecho Constitucional.

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