Evo eternamente

 

Estamos advertidos: Evo seguirá de Presidente y, si de él dependiera, ojalá vitalicio. Toda limitación jurídica boliviana no ha sido impedimento. Tampoco el plebiscito que no lo autorizó, ni las normas de su propia Constitución Política. El Tribunal Constitucional Plurinacional, naturalmente nombrado por él, lo ha autorizado a postular por cuarta vez, en las elecciones de 2019. Morales dijo que fue sorpresivo, pero lo sorpresivo hubiera sido que hubiese hecho algo distinto. Estamos frente a otro mandatario latinoamericano que termina siendo perenne, sin importar si hay que adecuar constituciones o leyes internas para conseguir tal fin. O se creen indispensables, o bien temen ser juzgados.

 

Lo justificó en el Derecho Internacional, interpretando los derechos consagrados en la Convención Interamericana de Derechos Humanos de Costa Rica (1969), como superiores a la institucionalidad que el país, soberanamente, se otorgó.

 

Aquí no hay derechos conculcados o desconocidos internamente, caso en el cual la primacía internacional sería aplicable para restablecerlos, ni fue sentenciado por la corte interamericana competente. Morales está en el poder ya tres períodos. La convención, entre otras garantías, aboga por las instituciones democráticas; es coadyuvante o complementaria del derecho interno, sin adecuarlo a su gusto; y los derechos políticos que gozan los ciudadanos, son para representarles libremente elegidos, no habilitados por un tribunal designado. El gobernante invoca tales normas para contradecir lo que los electores y el propio gobierno decidieron en su oportunidad. Vale decir, el Derecho internacional es utilizado por la misma autoridad encargada de respetarlo y hacerlo respetar, para violar otras normas que también garantiza, en contradicción a sí mismo. Es ilegal.

 

Si Evo Morales resulta elegido en 2019, en comicios no manipulados, como la convención obliga, continuaremos frente a un régimen que persiste en intervenir y culpar a Chile de todo, haciendo imposible cualquier entendimiento, incluso si La Haya decide que debemos negociar. En nada se altera la situación presente. Preparémonos para que Evo gobierne, eternamente, aunque ahora deslegitimado.

 

Samuel Fernández Illanes.

 

Fuente: Diario La Segunda.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *