Nueva Constitución

Señor Director:

Quisiera referirme a la controversia que ha surgido en torno a la idea de dictar una nueva Carta Fundamental que se denominaría Constitución del Bicentenario.

Sobre el particular se han expuesto diferentes argumentos. La mayor parte bastante teóricos y alejados de la realidad. Por ello, me interesa participar en esta controversia a través del sentido común.

Los países más desarrollados y cívicamente más maduros se rigen por Constituciones de larga data, como Estados Unidos (1787), alejados de la insana tentación de cambiarlas a menudo, cualquiera sea el pretexto para hacerlo. Con acierto, ellos saben que las Cartas Fundamentales, por sí solas, no son capaces de mejorar la vida política y social.

Nuestra Constitución de 1980 ha cumplido con creces la misión que el mundo moderno y democrático les asigna a sus leyes fundamentales: ha garantizado con eficacia las libertades y derechos esenciales que las personas requieren para desarrollarse en lo material y en lo espiritual.

Adicionalmente, ha exhibido el potencial jurídico que se necesitó para que Chile transitara, en paz y sin pausa, desde el régimen autoritario de excepción hasta la democracia representativa.

Por 18 años, Chile ha elegido 4 presidentes de la República, ha renovado su Congreso y afianzado su Estado de Derecho, y todo ello sin fracturas institucionales.

Esto es lo fundamental.

Gustavo Cuevas Farren

Decano Facultad de Derecho
Universidad Mayor

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