Meritocracia en el Estado

Señor Director:

Es muy difícil callar frente a la afirmación del subsecretario Ossandón, refrendada por las autoridades superiores de su Gobierno, en el sentido de que el mérito y la experticia como factor principal para ocupar las funciones más delicadas y complejas del Estado es, simplemente, un “mito” porque tales funciones deben ser asumidas por políticos que sepan bien como ganar las elecciones y, por tanto, no perder el poder.

Con tales afirmaciones, desgraciadamente llevadas a la práctica en el Chile actual, no extraña que más de la mitad de nuestros ciudadanos se sientan defraudados con la democracia y que, según la misma encuesta que evoco, sean los partidarios políticos las instituciones peor evaluadas. Lo anterior, por cuanto el verdadero desafío para las democracias contemporáneas es su eficiencia y su gobernabilidad, esto es, que de verdad el Estado contribuya a solucionar las grandes carencias al interior de la sociedad (salud, educación, descomposición familiar, violencia juvenil, etcétera) en un marco de estabilidad de las instituciones fundamentales del país.

Y al contrario de lo dicho por Ossandón, tales funciones críticas en el Estado deben ser ocupadas por los expertos, dejando definitivamente atrás los ideologismos y los intereses electorales cortoplacistas, como única brújula en el quehacer del Estado.

Gustavo Cuevas Farren

Profesor Derecho Constitucional

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