Muerte de Yeltsin

Señor Director:

Visité Rusia, invitado por un centro académico, poco después del derrumbe del régimen soviético y durante los meses en los que ese país comenzaba a dar sus primeros pasos en la transición democrática.

Constaté, conversando con jóvenes y mayores, la verdadera repulsión que la inmensa mayoría de estas personas experimentaba hacia un sistema: el comunismo bolchevique, que había sumergido a este sufrido pueblo en la opresión, la mediocridad y el atraso por más de 70 años.

Comprobé que la voluntad para construir una verdadera democracia, plural y moderna, era real y fuerte en los nuevos dirigentes y en la población. Pero los peligros que acechaban a esta democracia eran muchos y así se demostró cuando, poco tiempo después de mi visita, un golpe de fuerza preparado por sectores que habían usufructuado del poder comunista intentaba detener los cambios democráticos.

Por eso  la figura y el legado de Boris Yeltsin se identifica con la nueva Rusia, una que pudo dejar atrás un régimen totalitario que parecía indestructible.

Gustavo Cuevas Farren

Decano Facultad de Derecho y Ciencias Sociales
Universidad Mayor

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