Reformar la Constitución

Gustavo Cuevas:

“Afán por reformar la Constitución acelera la inestabilidad económica”.

Vicepresidente de la UCC advirtió que actual incertidumbre constitucional es tomada en consideración por los inversionistas extranjeros antes de concretar negocios en Chile.

El abogado Gustavo Cuevas Farren sostuvo que la obsesión de los partidos de la Concertación por reformar la Carta Fundamental profundiza y acelera la inestabilidad económica al producir incertidumbre, e indicó que algunas de las enmiendas enviadas al Parlamento suponen un riesgo muy grande para el desarrollo del país.

Dijo que los inversionistas extranjeros antes de concretar negocios en una nación analizan no sólo la rentabilidad de ellos, sino también si existe la posibilidad que se desarticulen las constituciones.

“Como abogado no me ha ocurrido que se haya desestimado invertir en Chile, pero sí que se reestudien los montos y los plazos en vista que no se sabe cuándo concluirá el proceso de reformas”, expresó.

El vicepresidente de la Unión de Centro Centro progresista planteó que ciertas enmiendas impulsadas por el gobierno entrañan un peligro importante para el progreso económico, en la medida en que se puede abrir una puerta muy ancha por donde se reinstalen tendencias estatistas que menoscaben la libertad empresarial.

Afirmó que la Constitución del 80 ha consolidado la estrategia de desarrollo, pues establece un conjunto de derechos y garantías que impiden que las autoridades puedan coartar la iniciativa individual, y por dotar al Presidente de atribuciones fuertes para conducir al país.

A su juicio, lo anterior es compartido por el propio gobierno y explica por qué éste no le ha otorgado prioridad al tema. “Se enviaron las reformas sólo para satisfacer las demandas de la Concertación. Creo que el Presidente Eduardo Frei no está personalmente empeñado en ellas, sino en la agenda económica y social que el ministro Aninat anunció hace algunos días”, comentó.

Agregó que el cambio de la composición del Tribunal Constitucional debilita su función de velar por la constitucionalidad al subordinar a este organismo al poder político. “Además, es una aberración que el Parlamento pueda acusar a los ministros del TC, pues resulta que el controlado podrá destituir al controlador, tal como ya lo hizo el Congreso en forma antijurídica con el ministro Cereceda”, opinó.

Agregó que es también negativo que entre el conjunto de reformas se pretende que el Senado esté preferentemente integrado por los congresales de las zonas más pobladas, lo que fomenta el centralismo e impide que las ciudades más postergadas, como Arica y Punta Arenas, tengan una debida representación.

Asimismo planteó que el sistema electoral binominal mayoritario ha sido un factor positivo para el progreso económico, junto con favorecer la formación de alianzas políticas que de otro modo difícilmente se hubieran constituido.

Expresó que es conveniente que las colectividades antisistemas, como el Partido Comunista, hayan quedado marginadas de toda posibilidad de participar, aun cuando aclaró que hay que perfeccionar el mecanismo para que a las nuevas corrientes de opinión se les abran los espacios necesarios.

RÉGIMEN PARLAMENTARIO

Gustavo Cuevas recalcó que la instauración en Chile de un régimen parlamentario no tiene arraigo en la tradición nacional ni concordancia con el espíritu de negociación vigente en los partidos políticos, por cuanto este tipo de gobiernos exige gran cultura cívica y respeto por el “fair play”.

Dijo, sin embargo, que sería deseable hacer correcciones al sistema presidencialista, a través, por ejemplo, de la creación de un vicepresidente que esté encargado de la relación entre el Parlamento y el Ejecutivo.

Enfatizó que el Presidente debiera ser el gran conductor de la política nacional, representante de Chile en el exterior e impulsor del desarrollo, pero no quien tenga a su cargo todas las tareas del país.

Sugirió fortalecer los gobiernos regionales y nombrarlos por sufragio popular, al igual que los intendentes, a la vez que fomentar una mayor autonomía regional y participación ciudadana mediante los plebiscitos.

“Quizá se pueden crear parlamentos regionales que legislen sobre aspectos concernientes a su progreso económico, social y cultural, sin que ello suponga instaurar un sistema federal”, indicó.

Manifestó que es necesario legislar para incentivar que industrias y profesionales se radiquen en regiones, disminuyendo o eximiendo de impuestos a ciertas zonas por un lapso breve de tiempo.

Enfatizó que el Parlamento en Valparaíso no ha sido exitoso como factor descentralizador, aunque sí como símbolo del propósito de avanzar en esa dirección.

 

Autor: Arturo Cambiaso
Fuente: Diario El Mercurio

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