Régimen presidencial

Coinciden especialistas:

Presidencialismo otorga mayor estabilidad a Régimen Democrático

El abogado constitucionalista Humberto Nogueira y el cientista político Gustavo Cuevas Farren concuerdan en algunas de las ventajas del régimen presidencial de gobierno, pero señalan el riesgo de la concentración del poder y la posibilidad de pugnas con las colectividades políticas.

El cientista político Gustavo Cuevas Farren destacó las implicancias que tiene para la estabilidad de la democracia el régimen presidencial de Gobierno, pero señaló algunos defectos de esta alternativa.

Entre ellos, citó la concentración de responsabilidades en una sola persona y el riesgo que se produzcan conflictos con los interese de los partidos políticos, a la luz de “la antigua pugna entre la autoridad presidencial y la de los partidos”.

Una posición similar respecto de las ventajas del presidencialismo sostiene el abogado constitucionalista Humberto Nogueira, quien, en atención a las múltiples debilidades señaladas anteriormente, se manifiesta partidario de instaurar en Chile un régimen semipresidencial.

Cuevas Farren a su vez, formuló las afirmaciones al comentar la defensa que hizo de este régimen de gobierno el Presidente Eduardo Frei, en su discurso en la plaza de la Constitución.

En esa oportunidad, Frei dijo que ejercerá sus atribuciones en un régimen presidencial de gobierno, bajo cuyas normas fue elegido. El Primer Mandatario fue enfático para señalar que en el caso de haber reformas al sistema político, éstas tendrán efecto en el futuro y afirmó que “debe terminarse la ilusión de disminuir la autoridad”.

El abogado constitucionalista Humberto Nogueira, estudioso del tema, ha señalado en diversos escritos algunas ventajas del régimen presidencial, entre las que mencionó la estabilidad del Ejecutivo y la concentración de la capacidad resolutiva en un órgano unipersonal, que goza de amplia independencia frente al parlamento.

Además sostiene que el Presidente se constituye en América Latina como un padre y guía moral, que en el caso de Chile ha ayudado a mantener la identidad, la continuidad, estabilidad y eficacia del sistema.

Según el constitucionalista, tampoco se tiene la posibilidad de aminorar o resolver las crisis políticas reemplazando al gabinete, ya que la responsabilidad de la conducción del gobierno recae en el Presidente y los ministros son sólo ejecutores de sus políticas.

Otra debilidad sería que el régimen presidencial permite que una sola persona asuma el rol de Jefe de Estado, relacionado con la estabilidad institucional, y de Gobierno, vinculándose con la conducción política contingente.

Según Nogueira, la opción del semipresidencialismo es válida en una sociedad como la chilena, que es heterogénea y requiere de la integración y de la participación de los distintos actores políticos y sociales.

Agrega que el semipresidencialismo es un régimen político representativo de colaboración de los poderes políticos, con un Ejecutivo dual, es decir, un Jefe de Estado y un Primer Ministro, responsable este último ante el Parlamento y codesignado por el Presidente y la Cámara de Diputados.

Dentro de los requisitos para instalar un semipresidencialismo, Nogueira plantea que los partidos políticos deben estar organizados y disciplinados además de tener un comportamiento responsable.

Sin embargo, a pesar de considerar al sempiresidencialismo como una opción válida de régimen político, No para que se pueda instalar dicho sistema es que el mecanismo electoral posibilite una elección proporcional y no mayoritaria de los parlamentarios.

GUSTAVO CUEVAS FARREN

El ex director del instituto de Ciencia Política de la Universidad de Chile Gustavo Cuevas Farren señaló que la aspiración presidencial de ejercer la autoridad puede entrar en pugna con los intereses de los partidos políticos que apoyan a la coalición de Gobierno, los que buscan asumir un rol más protagónico y directo en la conducción de los asuntos de gobierno.

Según Cuevas Farren, a la luz del discurso pronunciado el sábado por el Presidente Frei en la plaza de la Constitución, se demuestra que el Primer Mandatario está dispuesto a ejercer las atribuciones que le confiere la Constitución “en su carácter de eje del Estado y de acuerdo con las características del régimen presidencial chileno”.

Agregó que los intereses partidistas ya se han manifestado en las diversas presiones que ha debido sufrir el Presidente al momento de conformar su nuevo equipo de trabajo.

Cuevas Farren dijo que las presiones citadas sin una manifestación de la “antigua pugna que ha existido entre el poder Presidencial versus el gobierno de los partidos”, y agregó que ésta ha significado en muchas oportunidades tensiones muy perjudiciales para el desarrollo institucional del país.

MANTENCIÓN DE LA ESTABILIDAD

Según Cuevas Farren, las palabras del Jefe de Estado, constituyen una garantía de la mantención de la estabilidad política que el país ha experimentado en los últimos años y de la plena vigencia del orden constitucional.

Desde la perspectiva de este cientista político, el sistema presidencial chileno, en la forma en que fue diseñado en la Constitución Política de 1980, ha contribuido en gran medida al éxito de la transición democrática chilena, impidiendo que las presiones de distintos sectores o grupos pudieran haber desviado el curso de ésta.

Sostuvo que así se garantiza el interés nacional por sobre los intereses ideológicos o partidistas.

Consultado sobre los medios por los que el mandatario puede reafirmar su autoridad, Gustavo Cuevas mencionó la designación que Frei ha hecho de sus colaboradores, “con estricta sujeción a su capacidad e idoneidad personal”.

Agregó el hecho de considerar únicamente los intereses del país y el uso de su rol de colegislador en la creación de normas legales que favorezcan la normalización institucional de la nación, sin ceder a las presiones de carácter populista que puedan emanar de los distintos sectores políticos que apoyan al régimen.

Asimismo, el cientista político destacó que las palabras de Frei, en cuanto a realizar un gobierno impersonal, implican establecer una capacidad de diálogo con todos los grupos políticos y con los sectores independientes, con miras a llevar a la práctica una gestión suprapartidaria.

LA OPINIÓN DE LOS CANDIDATOS

En noviembre de 1993, los candidatos presidenciales se pronunciaron sobre el tema del régimen de gobierno, cuando a un mes de la campaña se dio a la publicidad un cuestionario que aplicó el Instituto Democracia, Educación y Acción Social, IDEAS.

Sobre el cambio de régimen político sólo Max-Neef y Reitze se manifestaron proclives a ello, mientras que Frei, Alessandri y Pizarro se postularon contrarios a efectuar reformas.

La respuesta del comando de Frei sobre la consulta fue “no nos parece que sea el tema del momento establecer en el país un régimen político semipresidencial o semiparlamentario”.

El  tema del régimen político más adecuado para Chile ya ha sido objeto de preocupación en otras ocasiones. Es así como en 1987, El Grupo de Estudios Constitucionales o “Grupo de los 24” elaboró un anteproyecto de régimen de gobierno semipresidencial.

Algunas de esas ideas fueron puestas en conocimiento del ex Presidente Patricio Aylwin, quien conoció  de un documento elaborado por el grupo sobre materia de reformas institucionales.

El anteproyecto, creado por el grupo conformado entre otros por Humberto Nogueira, Carlos Andrade Geywitz y Jorge Mario Quinzio, establece modificaciones a diversos capítulos de la Constitución.

Estos serían los referidos a las Bases de la Institucionalidad, del Congreso Nacional, de la Función Ejecutiva, del Gobierno, de la Formación de las Leyes y de las Reformas a la Constitución.

En tanto, en agosto de 1992, la Comisión Especial de Estudio del Régimen Político Chileno de la Cámara de Diputados emitió un informe en el que se señalaba la necesidad de reformar el régimen político vigente.

Agregaba que ello era necesario para mejorar las condiciones de gobernabilidad del país, en especial las relaciones entre el Ejecutivo y el Legislativo; fortalecer los gobiernos de mayoría y flexibilizar la capacidad del sistema para adecuarse a los cambios políticos, y descentralizar el poder.

Respecto a la distribución del poder político, el informe entregado por la comisión destacaba que la respuesta a los desafíos de la democracia contemporánea, “parece encontrarse en una mejor distribución del poder político”.

Agregaba que tal distribución no es compatible con la concentración de poder del régimen presidencial chileno reforzado, ni del presidencialismo como tal.

En un documento que se incluía en el informe, el diputado Gutemberg Martínez (DC) planteó las deficiencias del presidencialismo y la necesidad de establecer un régimen semipresidencial para nuestro país.

Fuente: Diario El Mercurio

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