Plebiscito y Partidos Opositores

Señor Director:

Los partidos políticos que integran el comando por el “no” han asumido el papel de verdaderos contralores del plebiscito, amenazando al Gobierno con desconocer la validez de esta consulta en caso de que no sean satisfechas sus demandas y aspiraciones político-electorales. Precisamente, en los días anteriores, Aylwin, en su calidad de portavoz del conglomerado, planteó en tono muy enérgico diversas exigencias en relación con la campaña plebiscitaria.

Ahora bien, considero que las reacciones, actitudes y declaraciones de los 16 grupos y partidos concertados por el “no”, demuestran fehacientemente que sus dirigentes no han logrado entender cuál es su naturaleza y cuáles son los propósitos del próximo plebiscito.

Sobre este punto, estimo que es necesario que ellos comprendan, de una vez por todas, que en esta consulta electoral solo hay dos partes directamente involucradas: por un lado está el Gobierno, encargado por la Constitución de proponer el nombre de un candidato para su ratificación por el pueblo y, por el otro lado, los ciudadanos del país sin distinción de ideología, a los que les corresponde pronunciarse respecto del candidato.

En este plebiscito, por lo tanto, los partidos políticos de cualquier sector que ellos sean, no son los intermediarios forzosos entre la autoridad y el pueblo, ni pueden tampoco asumir la representación de los aproximadamente ocho millones de electores potenciales que tiene este país, porque en ninguna ley se les ha confiado tal representación o intermediación.

Por otra parte, cabe preguntarse: ¿cuál es la fuerza electoral real que tienen hoy la mayor parte de los grupos que conforman este arco opositor? Presumo que ella es de poca significación, lo cual es un motivo adicional para concluir que ninguna de tales colectividades está en condiciones de arrogarse la representación del pueblo, o en condiciones de pretender que las Fuerzas Armadas deban someterse a sus caprichos y demandas, no pocas de las cuales son una pura expresión de ambiciones de poder. Por cierto que estas conclusiones valen también para los partidos opositores más grandes, como serían los democratacristianos y los socialistas, puesto que respecto de ellos está por verse cuál sería la magnitud de su representatividad electoral.

En consecuencia, opino que los únicos que en rigor podrían formular exigencias y plantear reclamos, son los hombres y mujeres, en su mayoría independientes, que por mandato de la Constitución, serán los encargados de dirimir la cuestión del plebiscito.

Gustavo Cuevas Farren

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