Cuevas Farren Ministro

El renunciado dirigente de Avanzada Nacional analiza el presente y futuro del nacionalismo.

Gustavo Cuevas Farren, ¿sería ministro si se lo propusiera el Presidente?

Su nombre ha estado en los últimos días en casi todas especulaciones sobre nuevo gabinete. Lo han dado como “seguro” en varias fórmulas de un reajuste ministerial que parece inminente. Gustavo Cuevas Farren (50 años, abogado, director del Instituto de Ciencia Política y hasta hace poco más de una semana secretario general de Avanzada Nacional) lo sabe, pero insiste en que “es sólo un rumor”, aunque no desecha que algo podría haber de efectivo en los pronósticos. ¿Sería ministro si se lo propusiera el Presidente?

“Tendría que apreciar si a través de un puesto así puedo aportar al gobierno, y si el cargo está dentro de mis capacidades y aptitudes”, indica.

Sostiene que “es un deber de los chilenos cooperar a la tarea de este gobierno”. Como “cientista político”, dice que se podría requerir un “ajuste” del gabinete.

“Aquí no se trata tanto de ganar el plebiscito, sino de que el pueblo refrende y legitime, absoluta e inequívocamente, la obra fundacional del régimen. Se debe movilizar y convertir el potencial político del gobierno en un poder electoral, para ganar el plebiscito y ganarlo bien. Por tanto, el ministerio debe ser un equipo homogéneo, imbuido de su tarea, con capacidad de liderazgo. Bajo tales supuestos, lo ideal sería reformar el gabinete”. A su juicio, las secretarías “claves” en esta estrategia serían: Interior, Relaciones Exteriores, Educación, Trabajo y Secretaría General de Gobierno.

Sobre su alejamiento de la secretaría general de Avanzada, remarca que fueron razones personales y académicas, pero que no ha habido quiebre ni ruptura. “Ahora soy un militante pasivo”, asegura.

¿Y cómo evalúa usted la convergencia de gran parte del nacionalismo que se ha producido en Avanzada Nacional en los últimos meses?

Los sectores nacionalistas incluyen personas con capacidad y con trayectoria pública y profesional destacada. Sin embargo, las personalidades e integrantes de estos sectores se han mantenido divididos y dispersos, quizás porque se trata de individualidades muy fuertes, difíciles de juntar bajo determinadas reglas.
Estos sectores han tomado conciencia de la trascendencia que tiene el momento que se aproxima, donde la ciudadanía decidirá si apoya o no una institucionalidad que está marcada por el signo del nacionalismo. Han comprendido que la única manera de asumir un rol protagónico e influyente en el curso de la vida política de los próximos meses, es agrupándose en un solo movimiento.

Los nacionalistas tenían la alternativa de crear un movimiento nuevo, abierto, flexible, distinto. O aprovechar las estructuras existentes, para darle forma a esta gran corriente de opinión. Esta es la decisión que se tomó: utilizar la estructura que ya existía y lo capitalizado hacia el nacionalismo. Es la razón porque los nacionalistas han decidido dar lucha desde un solo movimiento para convertir al nacionalismo en una corriente de opinión estable, sólida y representativa.

¿Por qué esta confluencia no se produjo en el Movimiento de Acción Nacional (MAN, del que usted fue uno de sus impulsores?

El MAN estuvo cerca de haber reunido a los sectores nacionalistas. Estaban las personalidades más fuertes del nacionalismo, pero le pasó lo que a todos los grupos políticos en ese período (1983- 84). No estaba decantada la situación político- partidaria. Era una situación nacional bastante confusa y el ambiente poco propicio para que el MAN se afianzara o consolidara.
Tampoco estaban claras las posibilidades de efectuar un aporte hacia el gobierno y la gente empezó, en cierta medida, a descencantarse y desmotivarse de la efectividad que pudiera tener su participación.

El MAN se fue diluyendo, “descapitalizando” de dirigentes y se agotó.

Existe la idea que los “nacionalista históricos”, que no tenían bases, encontraron en Avanzada la oportunidad de crear un nacionalismo de masas que en Chile no había existido antes.

Avanzada fue un movimiento nacionalista. La inspiración de sus dirigentes era ésa y yo creo que han expresado una forma de conducta política y acción política nacionalista. Esta gente realizó una labor muy entusiasta, sacrificada y útil: lograron armar un movimiento con base, en el sentido de su militancia, numerosa y popular.
El MAN logró reunir una cantidad importante de las primeras figuras del nacionalismo, las que luego se dispersaron, cuando se perdió la razón de ser. Era lógico que Avanzada, que había reunido bases, pero no había atraído a las principales figuras nacionalistas – que por su imagen pueden atraer una mayor cantidad de adherentes-, se combinara con esas figuras para crear un movimiento de bases apreciable. Así se reforzaba el nacionalismo frente a la opinión pública y las autoridades políticas del país para que pudieran apreciar que se había juntado un cuerpo numeroso de soldados con quienes están llamados a ser generales y dirigentes.

¿No es demasiado riesgo para el nacionalismo chileno unir tanto su futuro al destino personal del general Pinochet?

Es que no es tan así. Avanzada tiene cuatro principios intransables y fundamentales: reconocimiento a la legitimidad de origen y ejercicio del gobierno, absoluto respaldo a la Constitución, absoluto rechazo a la violencia, como método, y a todos los grupos y personas que la asumen o practican y nuestro respaldo a quien por mandato de la Constitución tiene a su cargo la conducción de este proceso, que es el Presidente de la República. Consideramos que los procesos, para su éxito requieren de un conductor.
Pensamos que el Presidente Pinochet ha demostrado capacidad, voluntad y perseverancia para llevar a cabo ese proceso de reformulación política y renovación que impulsa el gobierno militar. Por ello apoyamos al Presidente y no porque seamos personalistas, en el sentido de apoyar a una persona sin mayor examen

¿Apoyarían los mismos principios con otro candidato?

Le voy a contestar de manera personal, aunque creo que otras personas de AN podrán coincidir conmigo. Si se proclama a alguien que nos dé absoluta garantía de que tiene condiciones, habilidad y voluntad para continuar impulsando este proceso institucional hasta dejarlo afianzado, lo apoyaríamos de la misma manera, para demostrar que nuestra posición no es cerradamente personalista, sino que es en función de un proceso y de su conductor.

Hace dos semanas usted, como secretario general de Avanzada, propuso la formación de un comité de defensa a la Constitución a Renovación Nacional, Democracia Radical y Partido Nacional. Sin embargo, ninguno de estos grupos ha respondido oficialmente ¿Cómo evalúa la acogida de la propuesta?

Creo que todos los grupos que apoyan los objetivos que se persiguen con el actual proceso de institucionalización del país, social y político, van a verse forzados a asumir cierta forma de concertación.
No me inquieta que no haya receptividad aún, porque no ha llegado el momento, pero cuando haya indicios de que ese momento llega, las bases van a presionar para que se asuman posiciones conjuntas.

Como no hay sensación de urgencia, no se produjo una receptividad. A pesar de que no se han producido señales externas, puedo asegurar que hay una buena acogida en el interior de cada uno de estos grupos, particularmente en RN y DR. Respecto al PN, a lo menos sé que su presidente no se manifiesta en desacuerdo con concertar algunos puentes, incluyendo en esto a Avanzada. Tengo antecedentes de que la proposición fue mirada con interés.

Tradicionalmente, las relaciones entre nacionalismo y derecha han sido conflictivas. ¿Se puede esperar un cambio en esta situación?

El nacionalismo surgió como un ideario distinto y fuera de la derecha. Sin embargo, ahora se puede pensar en formas de colaboración o de eventual fusión sobre la base de ciertos principios comunes: el valor del orden, del gobierno fuerte, de la tradición nacional y de la organización del Estado. Este es un factor que eventualmente puede unir a la derecha y al nacionalismo.

En este país van a sobrevivir las grandes corrientes de opinión, que sean capaces de atraer a la mayor cantidad posible de independientes. La derecha, sin perjuicio de sus intentos de renovación y modernización, tiene una capacidad de crecimiento restringida. Es evidente que en este país, regresar a un primer plano político le va a costar a la derecha política tradicional. Si esa derecha aspira a volver a tener decisiva, debe pensar en juntarse o acercarse a otros grupos que se multipliquen y tengan capacidad de atraer sectores independientes, como es el caso del nacionalismo.

 

Autor: Raúl Fuentealba
Fuente: Diario La Época

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