Consejo Económico Social

Preguntas a fondo al Presidente del Consejo Económico Social.

“El CES no será nunca un organismo político ni está llamado a reemplazar al Congreso”

Como “cúpula del poder social” puede asesorar tanto al Ejecutivo como al Congreso. Permitirá que los gremios no recurran a los partidos para hacer sus planteamientos, explica Gustavo Cuevas.

“El Consejo Económico Social es una expresión del poder social; no va a ser nunca un organismo político ni está llamado a sustituir al Congreso”, declara su Presidente sub- rogante Gustavo Cuevas Farren (el titular es Jarpa), Director del Instituto de Ciencia Política de la U. de Chile, miembro de la 1ª Comisión Legislativa e integrante en la Comisión de Estudio de las leyes políticas del Consejo de Estado.

Está convencido de que “este Consejo debe convertirse, a corto plazo, en el organismo que corone, ni más ni menos, el conjunto de las sociedades intermedias que representan los intereses legítimos de orden laboral, empresarial y cultural de la sociedad”. Explica que será “la última instancia donde ha de expresarse el poder social. Otras instancias son, por ejemplo, los consejos regionales y comunales de desarrollo.

PARTICIPACIÓN EQUITATIVA

Y, ¿cómo se asegura una participación equitativa de trabajadores, empresarios y técnicos del Estado?

Habría que distinguir entre la situación actual y la proyección a futuro. Actualmente, con carácter provisorio, no hay una representación enteramente equitativa. Pero en el futuro su integración será paritaria; es decir, quedará integrado por igual número de representantes del sector laboral y del empresarial.

¿En número o en calidad de participación?

En número. Cada región va a designar un número de representantes de ambos sectores y otra parte la integrarán los representantes nacionales de empresarios y trabajadores. El C.E.S va a ser representativo y se constituirá en el cauce de las inquietudes del poder social. Si lo integrara mayoritariamente el sector público no cumpliría su objetivo, sería un apéndice del poder ejecutivo y se le privaría de toda posibilidad de servir en este canal de participación ciudadana. El C.E.S no es un invento chileno, existe en Francia, Italia y Austria.

LIBERTAD DE JUICIO

¿Cómo se implementarán “la amplia libertad e independencia de juicio que debe distinguir las tareas del C.E.S.”, según disponen las instrucciones que el Presidente Pinochet dictó para ese objeto?

Nuevamente aquí tendríamos que conversar sobre la base de la situación actual, pero pensando en el futuro. En estos momentos los miembros han sido designados por el Presidente de la República. Podría pensarse que esta forma de designación afectaría la amplia libertad de juicio y no es tal: he participado de esta experiencia desde su creación, en el mes de mayo de este año, y he podido apreciar la independencia de criterio de los consejeros.

¿Cuándo se concreta ese futuro que usted señala?

El Presidente, como es público, pidió al C.E.S. que preparara la ley orgánica del mismo. Nuestros estudios están bastante avanzados. Personalmente he intervenido en la redacción del documento del proyecto y estimo que se lo entregaremos dentro de dos a tres meses. Si el Presidente tiene la intención de apresurar esta ley, nada impide que lo remita luego a la Junta y en poco tiempo podrá estar despachado.

Pero esa ley para funcionar, ¿necesita de otra que legisle sobre los Coderes y Codecos?

También el Presidente nos pidió que respondiéramos a diversas preguntas que nos formuló en relación a los consejos regionales y comunales de desarrollo. Respondiéndolas configuramos un documento que ya está en su poder y está siendo considerado en una comisión especial del Ministerio del Interior.

¿Qué flexibilidad deberá tener la ley orgánica del C.E.S. para que su estructura asegure la continuidad de sus funciones?

Hablando sobre la base de las proposiciones que haremos para la ley, que es de competencia del Presidente y del Poder Legislativo, pienso que la principal garantía para que este Consejo asegure su continuidad de funcionamiento es incorporarlo en la Constitución Política del Estado. Así está incluido en la constitución francesa que nadie puede tachar de antidemocrática. Asimismo, el que sea un organismo constitucional sería una consecuencia lógica al principio de subsidiariedad, base de nuestra institucionalidad. Según ese principio, a los cuerpos intermedios se les reconoce actuación y autonomía de sus organismos representativos.

PODER POLÍTICO

¿Estima usted que el C.E.S. puede reemplazar la participación que significan senadores y diputados?

No. El Consejo Económico Social no tiene intenciones ni puede expresar el poder político. Es un organismo auxiliar y complementario del Poder Ejecutivo, pero también puede serlo del Congreso donde tendría posibilidades de presentar proyectos de ley en materias económico – sociales. Lo vemos, entonces, en una función asesora, auxiliar, consultiva y complementaria de los poderes del Estado. Nunca será un órgano político ni puede sustituir los organismos tradicionales de la democracia política. Su ley orgánica le va a dar estabilidad y permanencia pero no va a cambiar su naturaleza. Lo único que la ley podría otorgarle es una mayor competencia.

¿Hay otras opiniones que le dan otros alcances?

Sí, existen dos posturas. Una corporativista, que sostiene que el C.E.S. es la fuente del poder político y la manera de expresar la democracia. Y otra, estima que ese organismo enriquece la democracia, que complementa los poderes del Estado, pero no debe sustituir nada porque la democracia es mucha más. Yo estoy por esa segunda posición.

¿Cómo va a influir el C.E.S. en las decisiones del poder político?

Su influencia está en relación directa con la calidad de sus integrantes dictámenes, con la seriedad de los conceptos técnicos y con el pragmatismo de sus proposiciones.

¿Por qué en estos momentos no se da a conocer el trabajo que realiza?

La tarea, como interesa a toda la sociedad, debería ser absolutamente pública. Una vez que se defina el procedimiento de trabajo, a lo mejor, las sesiones serán públicas. Hace sólo dos sesiones atrás se aprobó el reglamento del Consejo. No hemos recibido instrucciones del Presidente en esta materia.

Y el pluralismo, ¿va a existir?

Aquí no se discuten problemas ideológicos. En materias pragmáticas y científicas, como son las que se debaten en este Consejo, las personas de criterios diversos se ponen de acuerdo y se desprenden de sus puntos de vista ideológicos. Lo que ocurre es que esto es novedad en nuestra historia. No han existido esos canales de expresión social. Los gremios tuvieron que utilizar los partidos políticos para que sus planteamientos fuesen escuchados. Y fueron los partidos los que terminaron instrumentalizando a esa fuerza social. El hombre tiene dos formas de situarse frente a la sociedad: una es en función de su trabajo y otra es respecto de a las políticas generales del país, y es allí donde pesa la concepción doctrinaria. Una es la vertiente social y la otra la política.

¿Habría tenido más peso este Consejo si hubiese existido antes su ley orgánica?

Creo que sí. En forma personal estimo que la manera más interesante y provechosa para el prestigio, la influencia y el futuro del Consejo Económico Social habría sido el de haberlo creado a través de una ley constitucional.

 

Autor: María Teresa Álamos
Fuente: Diario La Segunda

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